Macho Alfa: El mito del perro dominante

macho alfa

Existe una creencia muy extendida que es necesario erradicar de una vez por todas. Aquella que afirma que los perros se asocian en manadas con un líder y que debemos enseñarle a nuestra mascota que uno es el líder, el macho alfa, y no ellos.

Según esta desactualizada perspectiva, los “problemas de conducta” y el comportamiento indócil se toman como síntomas de un perro que busca ser dominante. Como el ser humano es quien el animal debe considerar como el jefe de la manada, la forma de educarlo es someterlo, “quebrarlo” mediante el castigo o la fuerza. Esta manera de concebir la relación perro-humano no es saludable. Es como si pensáramos que educar a nuestro hijo es someterlo y que obedezca por temor. Como método pedagógico no es algo que favorezca una relación de amor. Por el contrario, tanto entre los humanos como con los perros, este modelo es en sí agresivo, y favorece una conducta agresiva en niños o mascotas. Es decir, refuerza exactamente el comportamiento que queremos evitar.

El valor pedagógico del refuerzo positivo

Muy distinto es enseñar al perro la forma de comportarse y que sepa quién manda o que deba seguir una determinada conducta (adiestramiento se llama), y se ha demostrado que esto no se logra mediante el castigo sino a través del refuerzo positivo .

Un comportamiento agresivo no significa que tenés un macho alfa, simplemente significa que no fue adiestrado adecuadamente. Las conductas negativas asociadas con el concepto de macho alfa (subirse al sillón, comer antes que el “amo”, no dejar que lo acaricien…) deben ser corregidas de forma apropiada, ya que suelen ser síntomas de problemas de ansiedad, agresividad o miedos (en muchos casos, detonados por errores en el modo de relacionarse con el animal por sus tutores humanos.

La dominancia no es fija y absoluta

Esto no significa que no existan perros con un comportamiento dominante, o perros agresivos o que se imponen a otros por la fuerza. Pero la dominancia en perros se manifiesta en situaciones particulares y sobre recursos específicos, de modo que un perro que domina en una situación puede ser el dominado en otra. Además, las experiencias de vida y la conformación genética pueden predisponer a un perro a tener una conducta más dominante que otros.

Por lo general, tanto perros como lobos son agresivos ante individuos que no forman parte de su familia, pero la idea de que los perros (y lobos) poseen una estructura piramidal en la que hay una lucha de poder por acceder a la cima como líder (o macho alfa) debe ser descartada por completo.

Es decir, la dominancia no es absoluta, sino que depende de la situación y el contexto.

Por otra, parte, dominancia no es agresividad. Un perro en situación dominante es calmo y seguro, y puede mostrar los dientes o gruñir como señal de advertencia, precisamente para no llegar a la agresividad. Un perro agresivo, por lo general, se siente amenazado, es decir, lo contrario a sentirse dominante.

Macho Alfa: El origen del mito

Aunque la idea de que los perros se estructuran en una jerarquía piramidal (la famosa “ley del gallinero”) es antigua, ganó sustento “científico” en 1970, cuando David Mich, biólogo estadounidense especialista en lobos, publicó un libro en donde hablaba del macho alfa, tomando como base un estudio de 1947 sobre lobos.

Sin embargo, como habrás observado con un poco de atención, un perro no es un lobo, aunque sea un descendiente directo. La domesticación del lobo llevó a una especie diferente (el perro, precisamente), con alteraciones profundas en su conducta, por ejemplo, en los ladridos.

Pero, además, hoy se ha descubierto que el concepto es discutible hasta para los lobos, que se manejan más como una familia que como competidores por el poder de la manada. El propio Mich hoy ha dejado de lado el concepto de “alfa” incluso para los lobos.

Por otra parte, el estudio que sirvió de base al concepto de perros alfa tenía fallas. Fue realizado en lobos en cautiverio, donde su conducta se manifestaba de forma muy distinta que en la naturaleza. Encima, no eran miembros de una misma familia, que es como se agrupan normalmente.

El macho alfa no existe y la relación entre las personas y sus perros no es una lucha de poder. Lo que sí existe es un vínculo de amor en el que nosotros, como tutores de mascotas, tenemos la responsabilidad de garantizar su salud, tanto física como mental. Para eso está HolaVet, una cobertura para mascotas que te permite realizar consultas con veterinarios fácilmente en todo momento, con una amplia red de vetes a tu disposición, para realizar consultas online, a domicilio o en centros veterinarios. Y todo a un costo muy accesible.

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